Queridos amigos, Andantes del camino, hoy voy a compartir una oración con ustedes:
Padre:
Tú que eres poderoso, Creador de todas las cosas, Generador de vida, Dador de amor, Impulso divino para movernos, Motivo supremo para amar y ser amado, Gran motivador, el mayor Confidentes, el Mejor Amigo.
Te agradezco, Señor, que me ilumines, que me consideres como tu hijo más preciado y me llenes de tu amor, en este momento en que las tribulaciones, las dudas, los titubeos, me han hecho presa en los últimos días.
Padre mío, he iniciado un camino difícil de andar, más difícil aún de comprender. Difícil, porque no he logrado aún combatir del todo a mis demonios, ni traspasar la oscuridad que durante mucho tiempo me tuvo sumergido en la bruma de la indecisión, del miedo, del temor, del odio, del enojo.
Durante mucho tiempo viví creyéndome infalible, y por ello, pensando que nada ni nadie de lo que me rodeaba era mejor que yo y que por tanto no había más nada que yo pudiera merecer.
Hoy, sin embargo, cuando más necesitaba, cuando más mi alma y corazón me exigían rescatarlos, te has aparecido ante mí, así nada más, a pesar de que durante mucho tiempo te negué; y me has dado la gran oportunidad de ver la luz y de entender que no es malo caminar hacia ella.
En este camino he comprendido y entendido por fín que lo más hermoso que tengo, para empezar, soy YO mismo y por eso mismo he empezado a ESCUCHARME, y al hacerlo también por primera vez en mucho tiempo he empezado a ESCUCHAR A LOS DEMÁS.
Padre, en este camino, tu has decidido que coincida con personas hermosas, bellas, igual de atribuladas que yo. Al igual, también luchan contra sus propios demonios, también viven sumergidos en su oscuridad.
Pero tú, Padre, con tu gran amor desinteresado, has permitido que coincidamos en la búsqueda de la paz, de la tranquilidad. Te doy gracias, Padre, por habernos puesto en el mismo camino, por haber hecho que nos encontremos en el mismo espacio y en el mismo tiempo, para compartir esta hermosa experiencia de búsqueda y encuentro.
Por ello, Padre, te agradezco que me des la templanza, la tolerancia, la congruencia, para calmar mi alma atribulada, que me ayudes a bajar al 100 por ciento mi pantalla de ansiedad. TE agradezco que me ayudes a no ser egoista, a no sentirme de nuevo el centro de todo, a no ser ególatra, rencoroso y envidioso.
Padre, GRACIAS por ayudarme a entender que aún cuando todos vamos en el mismo camino; todos, en lo individual, no tenemos ni podemos movernos en el mismo sentido, ya que nuestros pesares son tan diferentes que merecen tratamientos diferentes.
Padre, en la medida en que comprenda todo lo anterior, creceré como persona,
Padre, ayúdame a alcanzar esa grandeza que busco para mí y hazme tu instrumento de paz y de alegría para acompañar y reconocer el crecimiento personal de los demás, grandes amigos y coincidentes.
Te agradezco que me guíes en mi trabajo de convertirme en un instrumento de tu amor para amar a los demás, para respetarlos, para caminar con ellos a su lado; para ser su apoyo sin sentirme en ningún momento superior a ellos, sin tener la falsa idea de que les soy indispensable.
Padre, dame tu bendición y guíame, que nadie dijo que este cambio sería fácil.
Requiere de un gran esfuerzo, desde la humildad.
Gracias Padre, por ponernos en el camino !
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